El Lago de Sanabria tiene también su origen legendario.
La leyenda posiblemente difundida por los monjes llegados a San Martín de Castañeda hacia mediados del s. XII procedentes del Monasterio de Carracedo (León).
Cuenta la tradición que a orillas del río Tera, en el lugar que hoy ocupa el lago, existía un pueblo de nombre Valverde de Lucerna, gentes de poca fe y egoístas.
Un día de lluvia y frío llego a este lugar un pobre peregrino hambriento y cansado del camino (que resulto ser Jesucristo). De puerta en puerta por todas las casa del pueblo fue pidiendo limosna y cobijo, pero sus moradores una y otra vez se lo negaron.
Cuando ya salía del pueblo, a sus afueras, se encontró con unas mujeres que junto al horno preparaban masa para hacer pan, compadecidas del pobre lanzaron al horno una “pizca” de masa para cocer, tanto creció el pan que fue necesario partirlo para sacarlo del horno.
El peregrino recomendó a las mujeres que se quedasen en el lugar elevado que ocupaba el horno, pues como castigo iba a inundar el pueblo por no darle auxilio sus habitantes.
Levantando su cayado golpeó la tierra con fuerza diciendo:
aquí salga un gargallón;
aquí finco mi espada,
aquí nazca un gargallón de agua.
También cuente la leyenda que los vecinos de los pueblos cercanos intentaron salvar las campanas, de nombre Verdosa (por su color) y Bamba (por su gran tamaño), con ayuda de dos bueyes (Bragao y Redondo). Una pudo salvarse y dicen es la que tañe en la iglesia del pueblo de Vigo de Sanabria, mientras la otra se fue al fondo de las aguas.
yo me quedo Bamba
y hasta el final del mundo
no seré sacada”
En su visita al Lago de Sanabria en Junio de 1930 escribió:
“San Martín de Castañeda
Espejo de soledades,”
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“Campanario sumergido
de Valverde de Lucerna
toque de agonía eterna
bajo el caudal del olvido.”
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“Se queja en vano tu bronce
en la noche de San Juan,
tus hornos dieron su pan, “


