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GENTES Y TIERRAS DEL VIEJO REINO DE LEON
COSAS DE AQUI Y COSAS MIAS

martes, 14 de julio de 2015

STELLA MARIS – LA MADRE DEL CARMELO

Una mujer vestida del sol, y la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.                          (Apocalipsis 12,1)  
 
Nuestra Señora del Carmen. 1970 

Un año más se aproxima la festividad de la Virgen marinera, de la patrona de las gentes del mar, la patrona de la Armada Española desde que en 1901 la Reina Regente D.ª María Cristina de Habsburgo así lo decretase.
Pero no es exclusiva de los hombres y mujeres que hacen del mar su modo de vida. También es venerada esta advocación mariana por gentes de tierras adentro, tierras de ríos, vegas, valles y montañas.
Aquí, en Benavente, ciudad de gentes laboriosas, afables y acogedoras; punto estratégico de comunicaciones, cruce de caminos, paso de peregrinos hacia tierras de Santiago; la devoción a la Virgen del Carmelo se  remonta a la entonces villa de señorío de D. Antonio Alfonso Pimentel y Herrera de Zúñiga, XI conde y VIII duque de Benavente (1652- 1677), de la Casa Pimentel, uno de los linajes más  influyentes  del Reino de Castilla desde que Enrique III entregara en  1398 la Villa, su castillo y tierras con el titulo de  Conde al noble portugués D. Juan Alonso Pimentel (I Conde de Benavente) en reconocimiento a los servicios prestados a la Corona.
Esta devoción ya se encontraba muy extendida entre las personas de la villa cuando el curra párroco de San Andrés es autorizado por el Provincial de la Orden del Carmen en la Provincia de Castilla a erigir cofradía en honor de tan soberana Reina, el 3 de Abril de 1675, hace 340 años. Y hasta nuestros días ha llegado trasmitida de generación en generación, manteniéndose viva como lo demuestran la numerosas visitas, que a lo largo del año, hacen los fieles a la iglesia del Carmen de Renueva para venerar su imagen.
En el rostro de esta imagen, quiso el maestro imaginero D. Ramón Álvarez, plasmar los sentimientos humanos: el amor, la ternura, la delicadeza, el sosiego. En su brazo izquierdo su pequeño Hijo, de inocente ingenuidad, vivos ojos, boca entre abierta y mejillas sonrosadas. En su mano derecha el escapulario que representa la sacramental entregada a San Simon Stock el 16 de Julio de 1251 y un cetro símbolo de dignidad, poder y gobierno. 
Dicen los estudiosos de la obra y vida de D. Ramón que para realizar sus obras tomaba como modelos gentes de su entorno, pero en este caso la inspiración tuvo que ser divina y no terrena.
En estos días luce sus mejores galas a la derecha de la nave central de la iglesia, delante del presbiterio; engalanada de forma primorosa para la ocasión por las camareras, con vistoso hábito carmelita de inmaculado manto blanco, símbolo de pureza, donado por una fiel devota. Colocada sobre el trono de sus andas, donación anónima de mediados del siglo XX y realizadas en madera de nogal por Amancio Voces, miembro en varias ocasiones de la directiva de la cofradía; y de fina talla realizada por el zamorano “Alito”, autor de varios trabajos para las hermandades de la Semana Santa de Zamora, que con una técnica calada imita la tracería de la arquitectura gótica.
Una costumbre que muchas madres mantiene en la actualidad, a pesar de las modas televisivas, es la de poner a su hijas el nombre de Carmen o María del Carmen como ellas heredaron de sus madres y abuelas.


viernes, 10 de julio de 2015

UN RETABLO DEL SIGLO XVII



En Abril de 2015, partiendo de un proyecto destinado a la recuperación integral y futuro montaje del retablo que perteneció al altar mayor de  la desaparecida  iglesia de Santa María de Renueva, y que se encuentra desmontado en dependencias parroquiales de la iglesia del Carmen, las licenciadas Ana Prieto Martín y Carmen García Villarejo,  iniciaron los trabajos  de restauración mas importantes de los realizados hasta ahora, tanto por su complejidad como por coste.
Objeto de esta nueva actuacion, en una primera fase, han sido el conjunto de pinturas,
tanto sobre lienzo como sobre madera, con las que cuenta el retablo.




Estado del cuerpo del retablo antes de restaurar sus pinturas

Se trata de un retablo del s. XVII (1642), en madera tallada y policromada con pan de oro, de estilo renacentista, dedicado a la Natividad, obra de Fernando de Robles y dorado por Pedro y Lucas de Ávila.
Con unas dimensiones de 711 cm. de ancho por 715 cm. de alto; esta formado por un ático rematado con un frontón, en su parte central  una hornacina con fondo policromado representando el cielo y un coro de ángeles, en ella se encontraba el grupo escultórico de la Trinidad.  A derecha e izquierda dos tablas policromadas de 70 cm de ancho por 125 cm. de alto representan a los apóstoles San Pablo (derecha) San Pedro (izquierda).
Detalle de las tablas restauradas de San Pablo y San Pedro.



De un solo cuerpo con tres calles separadas por cuatro columnas con capiteles corintios sobre los que descansa un friso con cornisa. En calle central, bajo un arco de medio punto, estaba situada la Virgen de la O, advocación mariana a quien estaba dedicada la iglesia de Renueva. En las laterales dos lienzos de 160 cm. de ancho por 203 cm; representan  La Visión de  la Anunciación según San Bernardo (derecha) y la Natividad de la Virgen (izquierda).


Lienzos de la Natividad y la Visión de San Bernardo.

En la base, pintadas sobre la madera, bajo las columnas del cuerpo, se encuentra cuatro pinturas que representan a los Padres de la Iglesia: San Gregorio, San Ambrosio, San Agustín y San Jerónimo; coincidiendo con las  calles laterales dos pinturas alargadas representan dos de las cuatro virtudes: la Justicia y la Templanza.
Tablas restauradas de los Padres de la Iglesia

En general el conjunto presentaba un deficiente estado provocado por el paso del tiempo y las actuaciones inadecuadas (limpiezas, barnices, repintes) que pretendiendo conservar o reparar la deterioran más.
Un almacenaje y montaje inadecuado han provocado deformaciones, desajustes y grietas en la madera y pérdida de molduras. Importante es la falta del banco original sobre el que se asentaba el retablo.
Las pinturas de lienzos y tablas presentaban deformaciones, parches, desgarros, grietas, arañazos y estaban ennegrecidas por repintes.





Tablas representando la Justicia y la Templanza

La labor restauradora ha sido extensa y minuciosa, las técnicas empleadas en la intervención (limpieza, sellado de grietas, ajuste de estructuras, eliminación de repintes, fijación y reintegración de la policromía, etc.) han ido encaminadas a  devolver a la obra su aspecto original respetando su valor histórico.
Los arquitectos Julio Carbajo y Luis López, de GAAS-Grupo de Arquitectos Asociados, han realizado un estudio-proyecto con alzados, secciones, cotas, líneas de visón, para la instalación del retablo en el presbiterio de la iglesia de Nuestra Señora del Carmen de Renueva






Simulación montaje del retablo en el presbiterio según proyecto
 






 





viernes, 3 de abril de 2015

HACE 340 AÑOS



En este año de 2015 cuando se conmemora el 500 Aniversario del nacimiento de Teresa de Cepeda y Ahumada, Santa Teresa de Jesús (1515-1582), fundadora del Carmelo Descalzo, Doctora de la Iglesia (1970); tal dio como hoy, un tres de abril de hace 360 años, se fundó la Cofradía de Nuestra Señora del Carmen de Benavente.
En aquella Villa señorío del XI Conde de Benavente D. Antonio Alfonso Pimentel y Herrera de Zuñiga, En una de sus numerosas iglesias, la de San Andrés, que se encontraba próxima la puerta de la muralla a la que daba nombre y de la que salía el camino de Zamora, un nutrido grupo de hombres y mujeres devotos de la Virgen Carmelita, por iniciativa de su párroco son autorizados a regir Cofradía.
No se fundo como cofradía gremial, asistencial o penitencial, como las muchas que había por aquellos años; su finalidad es venerar y dar culto a la Madre de Dios. Para que los inscritos en ella, cumpliendo sus reglas, alcancen los bienes espirituales concedidos a la Orden del Carmelo.

Así reza en el manuscrito:

“El  Maestro Fray Diego Lozano, Calificador del Santo Oficio, Predicador de su Majestad, Provincial de esta  Provincia de Castilla del orden de nuestra Señora de el Carmen de observancia, Visitador y Comisario general en ella. Por quanto por parte del Ldo. Joan Lorenco Cura propio de la parroquial de San Andrés de la Villa de Benavente se nos ha hecho relación que muchas personas devotas de nra. Señora del Carmen, ardiente zelo de de su veneración y culto desean erigir Cofradía de tan soberana Reyna en la Iglesia parroquial para ganar gracias y indulgencias concedidas por los Sumos Pontífices a nuestra Cofradía- =
Por tanto suponiendo La Licencia como se manda por La constitución de la Santidad de Clemente Séptimo se realice la recordación y aviendola obtenido, por satisfacer a tan hermoso zelo = Por la presente autoridad a Nos concedida por el Rvdo. General de la Religión para los Santos Lugares de Castilla, erigimos La Cofradia de nra. Señora de el Carmen en otra Villa de Benavente, en la Iglesia parroquial de San Andrés”.

... ...



“Dadas en este nuestro Convento de nra. Señora del Carmen de observancia de Balderas, mandas de nuestro nombre, selladas con el sello de nuestro Oficio y refrendadas de nuestro secretario en tres días del mes de Abril de mil seiscientos y setenta y cinco.

                                                      Fr. Diego Lozano. Provincial, Visitador y Comisario General.

Por mandato de nuestro Rvdo. Padre Provincial.
Fr. Juan Feyjoo de Villalobos, Secretario.

Nuestra Señora del Carmen, 16 de Julio de 2014



Hoy, 340 años después, aquella devoción de nuestros antepasados sigue viva. Todos los días del año, no solo el 16 de Julio, numerosos benaventanos acuden a visitar a su Virgen del Carmen, representada en esa imagen a la que Ramón Álvarez puso rostro de ternura, de dulzura, de amor de Madre que cobija en el regazo a sus hijos.

 

martes, 23 de diciembre de 2014