CONOCER Y RECORDAR EL PASADO; PARA VIVIR Y ENTENDER EL PRESENTE; CON ILUSION Y ESPERANZA EN EL FUTURO
GENTES Y TIERRAS DEL VIEJO REINO DE LEON
COSAS DE AQUI Y COSAS MIAS

martes, 27 de agosto de 2019

LA VIRGEN MARINERA

      La Estrella de los Mares, la Virgen Marinera, ilumina el fértil Valle de Valverde.

      Las emociones y sentimientos que experimentan los seres humanos no tienen unidad de medida.

      Verdadero amor mariano, amor filial y generosidad han sido manifestados por un descendiente del pueblo de San Pedro de Zamudia que con cargo a su peculio ha levantado, según sus palabras por devoción a la Virgen del Carmen trasmitida por sus padres, un monumento a la Madre del Carmelo en un alto cerro próximo a esta pequeña población del Valle de Valverde.

     
  Vista del Valle del Valverde desde el Teso la Horca, con el caserío de San Pedro de Zamudia a los pies.

      El sábado 29 de junio con asistencia de autoridades y una nutrida representación de vecinos de los pueblos de la zona fue bendecido el monumento; desde que se hicieran eco de la noticia los medios de comunicación, en palabras de los vecinos, ha sido un continuo peregrinar para visitar el lugar. Satisfacción y alegría debe sentir este mecenas local al ver cumplido su deseo, Agustín Sastre González, médico cirujano, que realizó gran parte de su actividad profesional en el Sahara Español curando cuerpos doloridos.

      Otros lugares fueron aspirantes a su ubicación, como Boñar (León), donde había nacido su madre, descartado por impedimentos ambientales y de protección de la naturaleza, o el cercano pueblo de Navianos de Valverde, donde se encuentra la ermita-santuario de la Virgen Carmelita, con una imagen del s. XVIII de gran devoción en toda la comarca. Finalmente será el Teso de la Horca, elevación desde la que se domina todo el valle de Valverde y próxima al caserío de San Pedro de Zamudia; pueblo que hunde sus raíces en épocas musulmanas y repoblado por mozárabes en tiempos de los reyes de León; hoy ejemplo del despoblamiento rural, con escasos 60 vecinos en el censo, sin escuela, sus solitarias calles se llena de bullicio en los meses de verano cuando regresan los hijos desperdigados por toda la geografía. Restos encontrados en Teso de la Horca dan noticia de la existencia en tiempos pasados de un convento. Desde ahora sus vecinos pueden presumir de contar en el pueblo con un atractivo devocional y turístico.

Detalle de la pétrea imagen


      Un empinado camino, que sale del pueblo, nos llevara a la cima de este Teso de la Horca donde encontramos esta singular obra formada por una base de 6x6 m. sobre la que se asienta una columna cuadrada de 5 m. de altura que se remata con una plataforma de aristas pulidas sobra la que se eleva la imagen pétrea de la Virgen del Carmen con el Niño en su brazo izquierdo. El conjunto, con una altura total próxima a los 10 m., es un trabajo de los talleres de arte religioso Salmerón, S.L. de Socuellamos (Ciudad Real) y de Mármoles Granero.  En la cara Sur de la columna con letras cinceladas sobre la piedra y fondo carmesí, bajo la dedicatoria: “El pueblo de San Pedro de Zamudia a la Virgen del Carmen”, podemos leer esta sencilla suplica: Virgen Santa del Carmen en ti pongo mi esperanza, tu que todo lo alcanzas. A ti acudo Madre mía en demanda de perdón, Tu eres mi estrella y guía y serás mi salvación. Una placa colocada en lo alto de la cara Norte nos recuerda las intenciones del donante en estos términos: “El doctor don Agustín Sastre González encargó este monumento a la Virgen del Carmen para el pueblo de San Pedro de Zamudia”. Llegada la noche el monumento es visible en varios kilómetros a la redonda gracias a un potente foco que ilumina la columna y parte de la imagen y un circulo con lámparas led situado en la cabeza brilla como un ramillete de estrellas.


Monumento y detalle de la cara Sur.


      Este acto de generosidad hacia sus convecinos y el pueblo que le vio nacer, del que su padre fue maestro, no ha sido el único, ya en 1996, como homenaje a todas las madres, hizo colocar en la plaza, frente a la casa familiar, la figura de una mujer con un niño en brazos como expresión del amor materno. Los vecinos, como muestra de gratitud hacia la familia, han dado el nombre de Maestro Francisco Sastre a la calle donde se ubica su casa.